Teoría de la cría de agapornis

Teoría de la cría   

Duales de cualquier criador de inseparables son mantener la calidad de sus pájaros y, tratándose de mutaciones de color conocidas, conseguir ejemplares de una tonalidad determinada. Todas las características de los inseparables se hayan controladas por genes, y éstos cabe hallarlos en todas las células del cuerpo del pájaro así como en las sexuales.

Los genes se hallan ordenados en agrupaciones longitudinales a las que se da el nombre de cromosomas, los cuales actúan en pares. Cada gen de un cromosoma cuenta con un gen equivalente en el cromosoma opuesto que constituye el par y con relación a una misma característica, las cuales pueden ser controladas por uno o varios genes. Esto significa que puede existir un número considerable de permutaciones de genes de un individuo a otro y también explica las pequeñas variaciones que nos es dable apreciar en cada pájaro individual.

En este artículo nos ocuparemos únicamente del color pero debemos señalar que todas las demás características internas o externas, se hallan controladas del mismo modo, y ciertamente el aspecto general de un pájaro (lo que se conoce como fenotipo) es el resultado de una compleja acción poligénica. Algunos genes pueden ponerse de manifiesto únicamente cuando se hallan presentes en una sola dosis, otros en cambio necesitan que la dosis sea doble antes de que se manifiesten visualmente, y finalmente tenemos que otros lo hacen únicamente de forma parcial si su número es individual produciendo con ello la ilusión de que los genes se han mezclado. Sin embargo conviene destacar que los genes nunca se mezclan como si se tratase de pintura sino que siempre retienen su propia identidad, independientemente de que resulte posible verlos o no.

 MUTACIONES

Un inseparable corriente o silvestre es, en buena parte, de color verde y ello es así debido a que los dos genes que controlan el color son iguales. Sin embargo, ocurre con gran frecuencia el que uno de estos genes cambie la manera en que se expresa de forma repentina, y cuando esto sucede, se dice que ha sufrido una mutación. Tan pronto como un gen ha experimentado una mutación, el rasgo así adquirido se ajusta a una de las estructuras conocidas de la ley de la herencia. En la práctica, los genes experimentan una mutación continuada y es a través de esta circunstancia que la formación de especies (y con ella la evolución) tiene lugar.

La mayoría de las mutaciones que se producen en las poblaciones silvestres no son favorables para el ejemplar que las experimente, con lo que la mutación o bien se pierde o permanece latente durante muchos años. A este respecto debe tenerse en cuenta que un cambio repentino de color puede hacer más visible un pájaro para sus depredadores o menos aceptable para los de su propia especie. Sin embargo si un ejemplar que ha sufrido una mutación así, es capturado, su color puede ser utilizado para una cría selectiva o bien cabe que el mismo aparezca en forma repentina entre los componentes de una pajarera si la casualidad une a dos ejemplares en los que se halle presente el gen mutante en forma individualizada. Qué es lo que exactamente causa una mutación es algo que todavía no se comprende del todo, si bien el efecto se halla constituido por un cambio dentro de la composición química del gen. El gen corriente o silvestre cabe que disponga de un número de alternativas de mutación genética, que reciben el nombre de alelomorfos. Si los genes con relación a un rasgo dado son iguales el organismo se conoce con el nombre de homocigótico, pero si el gen de un cromosoma difiere en su expresión de su homólogo entonces el organismo recibe el nombre de heterocigótico. Los criadores deben familiarizarse con estos términos, además de uno o dos más, ya que aparecerán de forma continuada en cualquier texto que se trate de los aspectos genéticos de la cría. Como ya se ha indicado anteriormente, el aspecto visual de un pájaro se conoce como fenotipo mientras que la constitución genética recibe el nombre de genotipo. Existen cuatro estructuras de herencia genética que el criador interesado en esta cuestión debe esforzarse en entender; tras ello, quien sienta gran entusiasmo por esta cuestión puede dedicar su atención a un estudio más detallado acudiendo para ello a textos especializados dedicados en forma exclusiva a la genética.

 HERENCIA AUTOSOMAL RECESIVA

Ejemplo de mutación autosomal recesiva lo tenemos en el color azul del inseparable enmascarado. En este tipo de mutación, no importa cuál sea el pájaro de los que forman una pareja que lleva el gen mutante, dándosele el nombre de recesivo debido a que si el ejemplar portador de la mutación es apareado con otro de coloración normal, ésta se mantendrá en la descendencia debido a que de dicha coloración se dice que es dominante respecto al gen mutante particular. Podemos establecer resultados de apareamiento que implican mutaciones recesivas utilizando para tal fin letas que representen los genes individuales. En aquellos casos en los que un gen tiene carácter dominante, esto se indica mediante una letra mayúscula mientras que el recesivo se representa con una minúscula. El gen mutante correspondiente al color azul vendrá representado, por tanto, por la letra b mientras que el color verde normal lo será por la B. Cabe observar que se ha utilizado la misma letra para representar al color verde y ello débese a que, en este caso, es el gen alternativo del azul. Supongamos que un ejemplar normal y de raza pura (homocigótico) es apareado con otro también de raza pura azul: estos dos pájaros tendrán, por consiguiente los genotipos de BB y bb. Debemos siempre recordar que los genes existen en pares, uno en cada cromosoma. El punto siguiente que también debemos recordar es que cualquiera de los genes B puede aparearse con cualquiera de los genes b en la descendencia resultante del apareamiento. En este caso, la única combinación posible es Bb, lo cual se traduce en un inseparable enmascarado de color normal pero que lleva el gen azul en su genotipo.

Si de esta descendencia apareamos un hermano con su hermana, el resultado sería el siguiente Bb x Bb = BB Bb bB bb (Bb y bB son exactamente iguales). Con ello tendríamos un 25% de normales puros, un 50% de normales con el gen azul y un 25% de azules puros. No existe ninguna diferencia visual entre pájaros BB y Bb y sólo una serie de apareamientos de prueba vendrá a establecer cuáles son los puros y cuáles los heterocigóticos o hendidos. Cuando los pájaros son hendidos con relación a un color dado, éste se indica como normal/azul, correspondiendo el primero de los colores al que tiene carácter visual mientras que el segundo se halla encubierto. De este apareamiento cabe apreciar que antes de que una mutación recesiva se convierta en visual debe haber en ambos genes un par cromosómico (doble dosis) mientras que un gen dominante sólo necesita estar en una dosis individual para ponerse de manifiesto.

Otro posible apareamiento sería el de un pájaro hendido con un recesivo puro, lo cual se traduciría en un 50% normal/azul y un 50% azul. Este es el apareamiento a utilizar para probar pájaros de los que no estamos seguros de si se trata de normales puros o de normales hendido con relación al azul. La presencia de un azul visual en una nidada viene a confirmar que el normal es un pájaro hendido ya que, si así no fuese, no habríamos obtenido ningún visual azul. Sin embargo, el hecho de que no haya hecho su aparición ningún azul no significa que podamos estar seguros de que el pájaro era un normal puro, y esto se debe a que las expectativas teóricas son ciertas tratándose de gran número de nidadas pero no siempre cuando se trata de una sola o incluso dos.

Los colores que a continuación se indican representan la misma forma recesiva de herencia que la utilizada en el ejemplo y por ello los resultados serán los mismos. (1) Lutino en los inseparables de rostro rojo, Nyasa y Fischer. (2) Azul en los de rostro color melocotón, enmascarados y de Fischer (también se cree que ocurre en el caso de los de Nyasa si bien los azules, en las dos últimas especies, se considera que son el resultado de una hibridación del inseparable enmascarado azul que antes que unas mutaciones específicas de la especie). (3) Ciruela dorada (americano) en los de rostro color melocotón. (4) Ciruela dorada (australiano) en los de rostro color melocotón. (5) Ciruela dorada (japonés) en los de rostro color melocotón.

HERENCIA RECESIVA VINCULADA AL SEXO

El par de cromosomas que determinan el sexo son un tanto diferentes de los otros pares de cromosomas (concidos como autosomas). En los pájaros el macho cuenta con dos cromosomas sexuales de igual longitud, los cuales se designan con la letra X; la hembra también cuenta con un cromosoma X pero el otro del par es de menor longitud y se designa con la letra Y. Este último cromosoma no tiene genes relativos al color y esto afecta la forma en que los colores son transmitidos a la descendencia. Un macho puede ser hendido con relación a un color vinculado al sexo pero la hembra no.

Veremos la forma en que esto actúa utilizando el lutino como ejemplo. Al lutino se le asigna la letra i en las determinaciones genéticas ya que, de hecho, corresponde a ino. Este gen es responsable de la aparición de las variedades conocidas como lutinos y albinos. Si queremos aparear un macho normal de rostro color melocotón con una hembra lutino, el cálculo será como sigue: II x iY = Ii IY Ii IY. Esto se traduce en un 50% de machos normal/lutino y un 50% de hembras normales. Las hembras deben ser consideradas como puras con relación a su color aún cuando sólo poseen un gen.

Apareemos ahora un descendiente lutino hendido con una hembra normal; esto dará origen a un 25% de machos normales, un 25% de hembras normales, un 25% de machos normal/lutino y un 25% de hembras lutino. También en este caso cabe considerar a las hembras como puras por lo que se refiere al color y observaremos que en ellas un color vinculado al sexo se expresa visualmente sólo cuando la dosis es de carácter individual.

Un tercer apareamiento puede ser el de un macho lutino hendido con una hembra lutino, lo cual dará origen a un 25% de machos normal/lutino, un 25% de hembras normales, un 25% de machos lutinos y un 25% de hembras lutino.

El cuarto apareamiento que puede llevarse a cabo es el de un macho lutino con una hembra normal, y esto dará origen a un 50% de machos normal/lutino y un 50% de hembras lutino. Podemos apreciar la ventaja evidente que entraña este apareamiento ya que no se presenta problema alguno en la determinación del sexo de los polluelos pues todos los normal/lutino son machos mientras que los lutinos son hembras. Si apareásemos el macho lutino con hembras lutino, obtendríamos un 100% de machos y hembras lutino. Con la debida comprensión de las leyes de transmisión genética puede apreciarse que es dable calcular el genotipo de uno de los padres basándonos en los colores presentes en una nidada. Por ejemplo, si desconocemos si un macho dado es homocigótico con relación a un color vinculado al sexo, el apareamiento con una hembra que si lo esté, será el medio adecuado para identificar en forma plena al macho ya que si se presentan mutaciones ello supondrá que es hendido respecto a ellas. Sin embargo procede recordar lo que hemos dicho acerca de la teoría basada en grandes números pues ellos significa que si no se presentan mutaciones, tal circunstancia no pone en modo alguno de manifiesto que el macho es un normal puro y que se requerirán varios apareamientos para estar razonablemente seguros con relación a este estremo.

Los colores vinculados al sexo que son conocidos en los inseparables son los siguientes: (1) lutino en los ejemplares de rostro color melocotón y (2) canela en cualquiera de las especies.

Cabe mencionar que resulta poco frecuente la presencia de lutinos debido a que los que crían de este tipo son autosomales recesivos. Cuando hace su aparición un lutino vinculado al sexo en una especie que no sea de la de rostro color melocotón, entonces las formas no vinculadas al sexo probablemente resultarán raras si no totalmente perdidas para la avicultura, ya que las formas vinculadas al sexo son mucho más fáciles de conseguir.

Destaquemos finalmente que tanto los lutinos como los albinos cuentan con una capacidad visual mucho más deficiente que la de los ejemplares de coloración normal debido a que el gen ino guarda estrecha relación con una visión defectuosa.

RASGOS HEREDITARIOS DOMINANTES

En los dos tipos de mutación citados anteriormente los pájaros normales cuentan con genes que son siempre dominantes respecto a los de carácter recesivo pero existen unas pocas mutaciones en las que el gen mutante es de hecho dominante con relación al color silvestre. En los inseparables, el único gen dominante claramente definido es el arlequinado. Esta clase de pájaros pueden variar considerablemente en su aspecto, desde los que lo presentan totalmente normal salvo por la pérdida de pigmento en los pies o en un número muy reducido de plumas hasta aquellos cuyo plumaje es profusamente jaspeado. El factor que determina el arlequinado es de carácter muy complejo y por ello no resulta posible decir por anticipado cuál será su amplitud cuando procedamos a aparear dos ejemplares en los que concurra tal circunstancia. Los genes del arlequinado puede que concurran en forma individualizada o apareada, lo cual se expresa con las letras f.s. cuando se trata de un factor simple o por f.d. cuando es doble.

El que un pájaro cuente con un factor simple o doble no afecta a su aspecto pero sí la forma en la que se reproducirá en la descendencia. Consideraremos, pues, los diversos apareamientos posibles. Sin embargo, antes conviene señalar que en las fórmulas utilizadas a tal fin, un pájaro que sea Pp no es arlequinado hendido con relación a un carácter normal como podría creerse basándonos en cálculos previos, sino un arlequinado de factor simple, correspondiendo la letra minúscula a una situación de no arlequinado. Un arlequinado no puede ser hendido con relación a un color normal ya que el arlequinado es un gen dominante. Sin embargo, la situación resuta más compleja debido a que el arlequinado recesivo es circunstancia que se sabe que se halla presente en los inseparables si bien se considera que se ha extinguido. Esto significa que ciertos pájaros vendidos como normales hendidos respecto al arlequinado es altamente improbable que lo sean; de hecho, lo más verosímil es que se trate de un arlequinado en el que la amplitud de la mutación es tan leve que no resulte perceptible. Estos pájaros, no obstante, son perfectamente capaces de dar origen a descendencia claramente arlequinada.

Las posibilidades pueden calcularse con facilidad del modo siguiente. Un arlequinado de factor simple apareado con un ejemplar normal (Pp x PP = Pp Pp PP PP) da origen a un 50% de arlequinados f.s. y a un 50% de normales. El factor arlequinado puede ser transferido a otros colores, de modo que cuando hablamos de normales podemos sustituir fácilmente el azul por normal, con lo que lo que obtendremos serán arlequinados azules. Un arlequinado f.s. apareado con otro arlequinado f.s. dará lugar a un 25% de arlequinados f.d., un 50% de arlequinados f.s. y un 25% de normales. Un arlequinado f.d. apareado con un arlequinado f.s. dará origen a un 50% de arlequinados f.d. y un 50% de arlequinados f.s. Un arlequinado f.d. apareado con uno normal dará origen a un 100% de arlequinados f.s. Finalmente tenemos que si dos arlequinados f.d. se aparean, toda la descendencia será de arlequinados f.d. Resulta importante recordar que el factor que determina el arlequinado es independiente de los que dan lugar a los diversos colores, por cuyo motivo cualquier cálculo ha de tomar en consideración este hecho.
 

DOMINIO INCOMPLETO

En el caso de una mutación arlequinada tenemos que un pájaro o bien cuenta con el gen mutante y ello resulta visualmente aparente o no lo posee, en cuyo caso pondrá de manifiesto el color normal o su alelomorfo.

Solamente en términos de descendencia resulta importante el que el gen se halle presente vajo forma simple o doble. Sin embargo, tratándose de un dominio parcial o incompleto, como ocurre tratándose del factor oscuro, el color cambiará en función de que el gen se encuentre o no presente bajo forma simple o doble, prestando con ello la ilusión de que se ha producido una combinación de los genes. De este modo la intensidad del color viene modificada desde, por ejemplo, un color verde claro (normal) a una verde oscuro (factor simple, también conocido como jade) o también verde oliva (factor doble). Las mismas tonalidades son de aplicación al azul, cuando se le da el nombre de oscuro (cobalto) o pizarra respectivamente. Los cálculos teóricos se llevan a cabo del mismo modo que para los arlequinados por cuyo motivo solo resultará preciso un único ejemplo. D equivale a oscuro mientras que d significa que no lo es. Si apareamos un pájaro que cuente con un factor simple con otro de iguales características, las posibilidades serán de un 25% de factor doble, un 50% de factor simple y un 25% de tonalidad no oscura (clara) (Dd x Dd = DD Dd dD dd).
 

OTRAS CONSIDERACIONES

Cuando se procede a la cría tomando en consideración las mutaciones de color, nos cabrá observar los cambios obvios que la mutación habrá provocado, pero no resulta posible apreciar cualquier otro efecto que la mutación pueda haber ejercido en el metabolismo interno de los pájaros. Algunas veces ocurre que junto con las mutaciones de color se produce una mutación que únicamente se pone de manifiesto después de transcurrir un cierto tiempo o que ejerce un efecto degenerativo en aspectos tales como capacidad reproductora, tamaño corporal o en una cualquiera de muchas otras características. Por este motivo resulta esencial efectuar anotaciones para poder contar con un historial completo de la vida reproductora de nuestros pájaros a través del tiempo. Estas anotaciones nos permitirán conocer cuáles han sido los ejemplares que han sido apareados, cuántos huevos han puesto, el número de polluelos que han muerto antes de salir del cascarón, cuántos alimentados por sus padres se desarrollaron sin problema alguno y el grado de perfección alcanzado por las parejas tanto en lo que se refiere a su aspecto visual como en el cometido de su misión en la cría. Sobre la base de tales anotaciones resulta posible determinar el probable origen de cualquier problema en el caso de que surja.

Nunca constituye una buena política criar con el solo objetivo de conseguir unos colores determinados a expensas del "tipo" (término éste con el que se quiere dar a entender la constitución general del pájaro) ni tampoco de características tales como algunas buenas aptitudes de los padres, la capacidad agresiva, etc. El aspecto genético de la cría constituye un estudio fascinante en sí mismo pero es una disciplina que los criadores tienden o bien a practicar con entusiasmo o a detestar. No obstante, una vez se ha conseguido entender los principios básicos de la misma, resulta sorprendente la rapidez con que se desarrolla nuestro interés por ella. Por este motivo recomendamos encarecidamente a todos los criadores de inseparables que presten atención a este tema. Sin embargo, es de justicia señalar que no constituye en modo alguno factor esencial para llegar a ser un buen criador ya que algunos muy renombrados de entre los que concurren a exposiciones no cuentan con conocimientos genéticos de ninguna clase y compensan tal carencia con un buen ojo clínico, y a este respecto cabe añadir que en realidad, la cría gira toda ella en torno a la combinación de múltiples aspectos, tales como la selección de ejemplares, unos cuidados adecuados, unas instalaciones apropiadas y una actitud sensata y juiciosa a cerca de la frecuencia con que deben llevarse a cabo los apareamientos o cuán a menudo conviene acudir a exposiciones.

 

http://users.servicios.retecal.es/isidrogg/t-cria.htm

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